La verdadera esencia del Yoga

By: Ainhoa Benimeli.

Hoy en día la práctica de yoga está teniendo un auge increíble, muchas personas están implementándolo en su vida, lo que se puede deber a la situación que estamos atravesando actualmente. La pandemia nos tiene encerrados en nuestras casas, con nuestros miedos, limitaciones, ansiedad y estrés por la incertidumbre de no saber hasta cuándo será esto, y que nos deparará más adelante.

Se desconoce mucho del yoga y su real esencia, que en definitiva va más allá de hacer “estiramientos” para el cuerpo y retomar la flexibilidad perdida por el mismo. La práctica de esta disciplina se considera como un estilo de vida que debe llevarse también fuera del mat (esterilla que se utiliza para practicar yoga).

Fotografía: Ainhoa Benimeli

“El yoga es sanador”, seguro lo han escuchado reiteradas veces sin entender por qué, ¿cómo unos estiramientos nos sanan internamente? No suena muy creíble. Pero sí, es mejor definirlo como un estilo de vida que va a tener un espacio en nosotros consciente o inconscientemente. Por mi experiencia les puedo decir que es un tema bastante profundo, por lo que aquí quiero expresarlo de la forma más sencilla posible para que puedan conocer brevemente una parte de “la verdadera esencia del yoga”.

Todos tenemos emociones atrapadas dentro de nuestro ser, ya sean por experiencias vividas, situaciones que nos hayan hecho sufrir o nos hayan dejado una marca. Otros nacen y sin entenderlo heredan cargas familiares. Estas emociones reprimidas nos causan sufrimiento. Para solucionar esto el trabajo solo físico no sería muy útil, debemos visitar psicólogos para entender la raíz de nuestros problemas por excelencia. Pero hay situaciones en nuestra vida que con solo equilibrarlas, se puede llegar a conseguir el bienestar que anhelamos.

El yoga se conoce como un camino a la liberación, que quiere decir encontrar un estado de plenitud, un estado donde conectamos con nuestra esencia y cuando conectamos con nosotros mismos develamos nuestro poder y nuestra fuerza; “la libertad es liberación del sufrimiento”. Tengo una colega que siempre afirma “el yoga te da poder”, es una forma metafórica de decirlo, pero sí lo hace.

Volviendo al tema, no quiere decir que “bien, ahora que hago yoga no tengo sentimientos y no sufro”, pues no. Aquí empieza el trabajo de alimentar la compasión ante todo ser vivo, del amor propio y dejar de vernos a nosotros mismos como víctimas y ser aprendices de las situaciones que se nos van presentando en la vida.

Los pensamientos son una gran fuente de sufrimiento en nuestra vida, son quienes nos llevan a imaginar actitudes muchas veces erróneas de nosotros mismos, hacer que nos identifiquemos con emociones de momento que no nos representan, pero las adoptamos como si esa emoción somos nosotros mismos. ¿Me explico o está muy confuso? El máximo representante del yoga clásico Patañjali en sus ‘yogasutras‘ afirma que “cuando uno consigue que los pensamientos cesen se establece su verdadera naturaleza”, “de lo contrario, se identifica con ellos”.

Así que trabajar por y para nuestra mente también es una gran cualidad que se descubre en el yoga. Disminuir pensamientos a través de la meditación, de lograr la resistencia con nuestro cuerpo y no dejar espacio para que nada que no necesitamos entre en nuestra mente.

En el plano espiritual el yoga es un gran alimento, puesto que nos enseña o nos reeduca acerca de la conexión que existe entre nosotros, el universo, Dios y la naturaleza. El respeto y el agradecimiento por la vida en sí, esto nos va enriqueciendo el alma. Trabajar en pensamientos positivos que se van impregnando en nuestro ser y atraen la abundancia y paz mental. Aunque cada uno tenga su forma de creer en la espiritualidad, esta en una manera de encontrar un camino hacia ella, ya sea cuidando tu cuerpo con buena alimentación, hábitos, meditaciones para tu mente y generar la total armonía con todo tu ser, para extenderla con todo el universo.

Fotografía: Ainhoa Benimeli

Muchas personas se limitan en practicar esta disciplina por el miedo a fallar en posturas, o “dormirse en una clase”. Como han podido leer la actividad física no es el único fuerte, no es lo que me va a definir como un buen practicante. Quizá en el mat eres el menos flexible, pero fuera de él tienes infinidad de hábitos que te están impulsando a reconocerte a ti mismo y estar en paz contigo y con otros. Cuando descubres todo lo que se puede enlazar para “vivir el yoga” no debes limitarte solo por no ser flexible. Cualquiera que quiera sentirse mejor consigo mismo puede hacer yoga.

Las meditaciones y los ejercicios de respiración, aplicación de mudras (contraer para resguardar mi energía vital dentro de mi cuerpo durante la practica), además de las posturas; son algunos de los métodos que acompañan una práctica de yoga. Es todo un conjunto para conectar nuestra mente, cuerpo y espíritu.

Tanto como para descansar mejor, como para llenarnos de energía y vitalidad. De la forma en que mejor nos convenga podemos desarrollar nuestra practica y sentirnos equilibrados. Si quieres descansar mejor, realiza una práctica tranquila con luces tenues o apagadas, música relajante, meditación para desconectar y posturas que induzcan al descanso del cuerpo, a través de mi cuenta en Instagram @ainhoabeni y en mis clases online, les muestro cómo.

¡Los espero!

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